domingo, 20 de abril de 2008

¿Cuántos filósofos se necesitan…?


Éste anécdota me sucedió en la clase de ética II en la carrera de filosofía. Previamente el profesor había acordado con los alumnos, que tendríamos que exponer ciertos temas, esto, para ahorrar tiempo en pasar al pintaron y escribir, sería mejor traerlo en formato de presentación power point. Después de perder algunos minutos en traer el equipo necesario, fue una proeza instalar el proyector de imágenes. Tres de mis compañeros no sabían que sucedía con el proyector, no encendía del todo, junto con su impaciencia, quizás, presionaron el botón de encendido varias veces sin dejar a la maquina funcionar. Llamaron al profesor, y este menos supo que hacer.

La pregunta fue: ¿Cuántos filósofos se necesitan para activar el proyector? La respuesta es 3 alumnos en filosofía que vean las posibilidades y los problemas de la situación, un profesor que llame al encargado del equipo y un técnico.

Los filósofos ahí presentes podían hablar maravillas del ser, la epistemología, la lógica, las dinámicas del pensamiento, varios contenidos de la historia de la filosofía, de ética y más, pero estaban imposibilitados para tener la paciencia suficiente para esperar que el aparato iniciara correctamente.

sábado, 5 de abril de 2008

¿Qué silla?


Un profesor de filosofía entra en clase para hacer el examen final a sus alumnos. Poniendo la silla encima de la mesa dice a la clase: “usando cualquier cosa aplicable que hayan aprendido durante este curso, demuéstrenme que esta silla no existe” Todos los alumnos se ponen a la tarea, utilizando sus lápices y gomas de borrar, aventurándose en argumentos para probar que la silla no existe. Pero un alumno, después de escribir rápidamente su respuesta entrega su examen ante el asombro de sus compañeros. Cuando pasan unos días y entregan las notas finales, ante la estupefacción de todos, el alumno que entregó su examen en 30 segundos obtiene la mejor calificación. Su respuesta fue: “¿Qué silla?”

¿Por qué el pollo cruzó el camino?


Platón: Para el mayor Bien
Karl Marx: Era una inevitabilidad histórica.
Jacques Derrida: Diferentes discursos se podrían afirmar y se podrían descubrir del acto del pollo que cruza el camino, y cada interpretación es igualmente válida pues el intento autorial no se puede discernir, porque el estructuralismo está muerto
Timothy Leary: Porque ese es el único tipo de viaje que el establishment le permitiría tomar.
Nietzsche: Porque el camino es el puente para llegar a ser “Super Pollo”
Carl Jung: La confluencia de acontecimientos en la gestalt cultural ha hecho necesario que los caminos de los pollos individuales se crucen en esta juntura histórica, y por lo tanto se hayan sincronizado en el ser.
Jean-Paul Sartre: Para actuar en la buena fe y ser consecuente consigo mismo, el pollo encontró necesario cruzar el camino.
Albert Camus: Porque es absurdo.
Descartes: Porque si cruza el camino ergo existe.
Ludwig Wittgenstein: La posibilidad de "travesía" fue codificada en los objetos "pollo" y "camino", y las circunstancias permitieron la actualización de esta ocurrencia potencial.
Albert Einstein: Si el pollo cruzó el camino o el camino cruzó al pollo depende de su marco de la referencia.
Aristóteles: Para actualizar su potencial.
Epicuro: Por el placer de cruzarlo.
David Hume: Por la fuerza de la costumbre y del hábito
Pirrón el escéptico: ¿Qué camino?
Zenón de Elea: Al intentar probarlo podría nunca alcanzar el otro lado.
Heráclito: Porque necesita moverse.
Parménides. . Es un pollo único y no puede moverse, él cubre todo el camino.
Immanuel Kant: Porque la razón le indica que ese es el fin último de su voluntad.

Al pozo los filósofos


Se cuenta de Tales – según leemos en Platón (Teeteto 174a) – que, mientras se ocupaba de la bóveda celeste, mirando a las estrellas, cayó en un pozo. Se rió de él entonces una sirvienta tracia, diciéndole que mientras deseaba con toda pasión llegar a conocer las cosas del cielo, le quedaba oculto aquello que estaba ante su nariz y bajo sus pies. “Esta burla viene muy bien a todos aquellos que dedican su vida a la filosofía”, añade Platón.

Antipensamiento